Publicado en LA GACETA, 15/06/2017
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En abril de 2015, el relevamiento de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación consignaba que entre 1998 y 2002, Tucumán había perdido 22.171 hectáreas por desmonte. Según la Unidad de Manejo del Sistema de Evaluación Forestal de la Dirección de Bosques de la Nación, entre 2006 y 2011, fueron arrasadas otras 25.333 ha de bosques nativos, bosques en galería, bosques bajos, bosques abiertos y arbustales. El informe señalaba que los departamentos más castigados fueron Graneros (12.110 ha), La Cocha (4.900 ha), Burruyacu (2.744 ha), Simoca (2.246 ha) y Cruz Alta (958). En 2006, los especialistas en medio ambiente afirmaron que en Tucumán había alrededor de un millón de ha degradadas. A ello, se debía sumar que sólo el 18% de la superficie del territorio estaba cubierto por bosques. Se advertía que al deforestar, se impedía la filtración del agua en el suelo durante las grandes tormentas y ello podía provocar desastres.
Pero no sólo la deforestación es causante de las inundaciones que ocurrieron en 11 provincias, entre ellas, Tucumán, sino también el monocultivo y el avance inmobiliario, sostienen los expertos. Las proyecciones climáticas anuncian que en esas zonas seguirá lloviendo.
El uso discrecional del suelo, el desmonte y el avasallamiento urbano e inmobiliario suceden porque los gobernantes tucumanos que deben aplicar la ley, lo vienen permitiendo desde hace años. Se privilegian los emprendimientos económicos sectoriales, individuales o políticos por encima de la protección del medio ambiente, con los resultados a la vista: más de 4.000 evacuados en La Madrid y la destrucción del patrimonio de esos comprovincianos, como consecuencia de las inundaciones. Sería importante que la clase dirigente comprendiera que cuando la naturaleza reacciona con violencia por la agresión constante del hombre, no puede detenerla ni el poder ni el dinero.
http://www.lagaceta.com.ar/nota/733745/punto-vista/desmonte-urbanizacion-desastres-ambientales.html
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En abril de 2015, el relevamiento de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación consignaba que entre 1998 y 2002, Tucumán había perdido 22.171 hectáreas por desmonte. Según la Unidad de Manejo del Sistema de Evaluación Forestal de la Dirección de Bosques de la Nación, entre 2006 y 2011, fueron arrasadas otras 25.333 ha de bosques nativos, bosques en galería, bosques bajos, bosques abiertos y arbustales. El informe señalaba que los departamentos más castigados fueron Graneros (12.110 ha), La Cocha (4.900 ha), Burruyacu (2.744 ha), Simoca (2.246 ha) y Cruz Alta (958). En 2006, los especialistas en medio ambiente afirmaron que en Tucumán había alrededor de un millón de ha degradadas. A ello, se debía sumar que sólo el 18% de la superficie del territorio estaba cubierto por bosques. Se advertía que al deforestar, se impedía la filtración del agua en el suelo durante las grandes tormentas y ello podía provocar desastres.
Pero no sólo la deforestación es causante de las inundaciones que ocurrieron en 11 provincias, entre ellas, Tucumán, sino también el monocultivo y el avance inmobiliario, sostienen los expertos. Las proyecciones climáticas anuncian que en esas zonas seguirá lloviendo.
El uso discrecional del suelo, el desmonte y el avasallamiento urbano e inmobiliario suceden porque los gobernantes tucumanos que deben aplicar la ley, lo vienen permitiendo desde hace años. Se privilegian los emprendimientos económicos sectoriales, individuales o políticos por encima de la protección del medio ambiente, con los resultados a la vista: más de 4.000 evacuados en La Madrid y la destrucción del patrimonio de esos comprovincianos, como consecuencia de las inundaciones. Sería importante que la clase dirigente comprendiera que cuando la naturaleza reacciona con violencia por la agresión constante del hombre, no puede detenerla ni el poder ni el dinero.
http://www.lagaceta.com.ar/nota/733745/punto-vista/desmonte-urbanizacion-desastres-ambientales.html
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