El presidente de la ONG “Ave Fénix” señaló que no sólo la zafra torna critica la situación, sino que la tala indiscriminada puede resultar más problemática.
Publicado el EL LIBERAL - 13/03/2014
En los últimos años, la contaminación de la cuenca Salí-Dulce captó la atención, tanto de organismos gubernamentales como de ONG y de ciudadanos de la provincia de Tucumán y Santiago del Estero, sobre todo enfocado en el problema que le estaba causando al lago los desechos arrojados desde los ingenios de la vecina ciudad.
Sin embargo, aquello que pudo haber tenido ribetes dramáticos en su momento, “hoy se encuentra muy frío y tranquilo porque no comenzó la zafra”, explicó a EL LIBERAL el presidente de “Ave Fénix”, ONG tucumana, Gustavo Masmud.
“Pese a no encontrarse vinaza en los ríos que desembocan en el embalse, hay otros temas que sí deben ser tratados con mucha severidad, porque los desechos cloacales e industriales, y sumado a ello el sedimento (cada vez mayor) producto de la tala indiscriminada, ocasionan un daño igual o mayor a lo que genera la actividad de la zafra. No deben quedar dudas de que la cuestión sedimento acorta la vida útil del embalse”, sentenció Masmud.
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