Obras innecesarias, pobreza sostenida, grosero despilfarro de dineros
públicos y una enorme corrupción: el sello de los Zamora en Santiago del
Estero
LA NACIÓN, 30/11/2017
Hasta hace dos o tres décadas, las familias políticas "dueñas" de determinadas provincias se mostraban intocables. Transcurridos los años, muchas de ellas desaparecieron físicamente de la escena, con la particularidad de que los usos y los abusos que definían sus modos de acción permanecieron vigentes allí donde un clan fue reemplazado por otro de similar naturaleza.
.... El dominio provincial de los Juárez es ahora continuado por Gerardo y Claudia Zamora. Ellos son -el marido más que su cónyuge- los nuevos dueños del poder santiagueño. Turnándose el uno con el otro en la gobernación, siempre bajo el ojo vigilante del jefe del clan, llevan acumulados en la Casa de Gobierno 12 años que se convertirán, dada su reciente victoria electoral, en 16.
Si se hubiesen dedicado sin desmayo a gerenciar los recursos públicos con honestidad y hubieran puesto en marcha un exitoso plan de desarrollo social y económico, como el desplegado en otras provincias, sus afanes hegemónicos podrían disculpárseles al menos en parte. Pero su gestión ha combinado, en dosis iguales, lo peor del patrimonialismo y del populismo.
Con una mortalidad infantil del orden del 11,5% de cada 1000 nacidos vivos, una cobertura de salud que alcanza el 52,3% de la población, 4% de analfabetismo, 6% de hogares con acceso a Internet, 21,2% de hogares con gas de red y 21,9% con desagües cloacales -por citar sólo algunos indicadores-, los números de Santiago del Estero transparentan lo que es: una de las dos provincias con mayor pobreza (48%) e indigencia (18%) del país. Y, claramente, es la última en términos del índice de desarrollo humano (mix de ingresos, producción, salud, educación y ambiente).
Si el clan Zamora hubiera heredado de su antecesor, hace uno o dos años, tamaño desbarajuste, existirían razones para ser tolerantes. Porque nadie puede obrar milagros. Pero llevan en la administración 12 años en los cuales se han manejado como se les dio la gana. Tempranamente aliados con el kirchnerismo, la provincia fue, después de Santa Cruz, una de las más beneficiadas no sólo por los adelantos del Ministerio del Interior, sino también por las obras que financió la cartera que estaba bajo la tutela de Julio De Vido.
Ese flujo fenomenal de plata dulce, al margen de que pudiera haber engrosado los bolsillos de los funcionarios, debió haberse volcado para satisfacer las acuciantes necesidades de salud, educación, transporte y combate al narcotráfico que se enseñorean en la provincia, y tienen a ese Estado sumido en la indigencia. Nada de eso ocurrió. Por el contrario, hubo contratos multimillonarios -ninguno debidamente auditado- que se canalizaron en la construcción de proyectos tan faraónicos como superfluos y son una vergüenza a la luz de las carencias que sufren poblaciones enteras viviendo en la miseria.
...
Difícilmente este panorama vaya a modificarse. Con un control casi absoluto sobre los medios de comunicación y el Poder Judicial, la familia Zamora está en condiciones de perpetuarse en el poder. Mas de la mitad de la población en condiciones de trabajar está empleada en el Estado y los legisladores nacionales que les responden están claramente consustanciados con estas prácticas autoritarias.
Los Zamora comenzaron siendo radicales; luego, de la noche a la mañana, se convirtieron en kirchneristas rabiosos. Más tarde, jugaron en favor de Scioli y ahora obedecen obsecuentemente los dictados del oficialismo.
En Santiago del Estero nada cambia, todo se transforma.
http://www.lanacion.com.ar/2086919-feudalismo-del-mas-rancio
LA NACIÓN, 30/11/2017
En la Argentina, por espacio de décadas, coexistieron
solapadas instituciones de carácter republicano con costumbres propias
del más rancio feudalismo. En varias provincias, mientras las
constituciones escritas prescribían una cosa, en la práctica, el poder
era ejercido discrecionalmente por quienes se habían adueñado de las
oficinas de gobierno y transformado esos Estados en verdaderas baronías
feudales.
Es cierto que en la mayoría de los casos su autoridad
dimanaba de los votos obtenidos en las urnas. Su origen democrático era,
pues, legítimo, mientras que sus formas de administrar los caudales
provinciales, definir las políticas públicas, relacionarse con el
Congreso y la judicatura y tratar a la oposición resultaban despóticas.
Con base en los resultados electorales -siempre favorables- y con el
pretexto de servir al pueblo soberano, lo que hicieron esos señores
feudales fue enriquecerse, por un lado, y eternizarse en el poder, por
otro.Hasta hace dos o tres décadas, las familias políticas "dueñas" de determinadas provincias se mostraban intocables. Transcurridos los años, muchas de ellas desaparecieron físicamente de la escena, con la particularidad de que los usos y los abusos que definían sus modos de acción permanecieron vigentes allí donde un clan fue reemplazado por otro de similar naturaleza.
.... El dominio provincial de los Juárez es ahora continuado por Gerardo y Claudia Zamora. Ellos son -el marido más que su cónyuge- los nuevos dueños del poder santiagueño. Turnándose el uno con el otro en la gobernación, siempre bajo el ojo vigilante del jefe del clan, llevan acumulados en la Casa de Gobierno 12 años que se convertirán, dada su reciente victoria electoral, en 16.
Si se hubiesen dedicado sin desmayo a gerenciar los recursos públicos con honestidad y hubieran puesto en marcha un exitoso plan de desarrollo social y económico, como el desplegado en otras provincias, sus afanes hegemónicos podrían disculpárseles al menos en parte. Pero su gestión ha combinado, en dosis iguales, lo peor del patrimonialismo y del populismo.
Con una mortalidad infantil del orden del 11,5% de cada 1000 nacidos vivos, una cobertura de salud que alcanza el 52,3% de la población, 4% de analfabetismo, 6% de hogares con acceso a Internet, 21,2% de hogares con gas de red y 21,9% con desagües cloacales -por citar sólo algunos indicadores-, los números de Santiago del Estero transparentan lo que es: una de las dos provincias con mayor pobreza (48%) e indigencia (18%) del país. Y, claramente, es la última en términos del índice de desarrollo humano (mix de ingresos, producción, salud, educación y ambiente).
Si el clan Zamora hubiera heredado de su antecesor, hace uno o dos años, tamaño desbarajuste, existirían razones para ser tolerantes. Porque nadie puede obrar milagros. Pero llevan en la administración 12 años en los cuales se han manejado como se les dio la gana. Tempranamente aliados con el kirchnerismo, la provincia fue, después de Santa Cruz, una de las más beneficiadas no sólo por los adelantos del Ministerio del Interior, sino también por las obras que financió la cartera que estaba bajo la tutela de Julio De Vido.
Ese flujo fenomenal de plata dulce, al margen de que pudiera haber engrosado los bolsillos de los funcionarios, debió haberse volcado para satisfacer las acuciantes necesidades de salud, educación, transporte y combate al narcotráfico que se enseñorean en la provincia, y tienen a ese Estado sumido en la indigencia. Nada de eso ocurrió. Por el contrario, hubo contratos multimillonarios -ninguno debidamente auditado- que se canalizaron en la construcción de proyectos tan faraónicos como superfluos y son una vergüenza a la luz de las carencias que sufren poblaciones enteras viviendo en la miseria.
...
Difícilmente este panorama vaya a modificarse. Con un control casi absoluto sobre los medios de comunicación y el Poder Judicial, la familia Zamora está en condiciones de perpetuarse en el poder. Mas de la mitad de la población en condiciones de trabajar está empleada en el Estado y los legisladores nacionales que les responden están claramente consustanciados con estas prácticas autoritarias.
Los Zamora comenzaron siendo radicales; luego, de la noche a la mañana, se convirtieron en kirchneristas rabiosos. Más tarde, jugaron en favor de Scioli y ahora obedecen obsecuentemente los dictados del oficialismo.
En Santiago del Estero nada cambia, todo se transforma.
http://www.lanacion.com.ar/2086919-feudalismo-del-mas-rancio
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