Por Roberto Delgado, publicado en LA GACETA, 05/11/2016
Accidentes y quemas de caña. Son dos circunstancias que caracterizan la zafra azucarera tucumana y que resbalan en la epidermis de los funcionarios, que intentan transmitir la ilusión de que la principal industria de la provincia va a mejorar con el aumento de corte de etanol anunciado al comienzo del año. Y al mismo tiempo se escapan por la tangente cuando hay que explicar, por un lado, por qué sucede lo que sucede con las quemas y los accidentes, y proponer, por otro, salidas a lo que parece un castigo sin fin en una industria centenaria hecha de pura precariedad.
...
Marcas negras en la ruta
El otro costado de la zafra son las quemas de caña. En el área de Medio Ambiente remarcan que este año hubo menos que en los anteriores. El Instituto del Clima y el Agua del INTA señala que han ido en descenso: desde el peor año, 2013, con 1.325 quemas, en 2014 hubo 735, en 2015, 519 y, para este año se cree que no serán más que el pasado. A fines de agosto el INTA contabilizaba 430. Pero luego vinieron fines de semana aciagos: la ruta 38 nueva aún tiene las marcas negras junto al acceso a Alberdi y en el tramo entre Famaillá y Monteros. Hubo días en que todo el sur tucumano desde Alberdi a Famaillá era una nube blanca. La directora de Fiscalización Sanitaria, Susana Meoni, dice que hay más quema de rastrojo que de caña y que su oficina hace infracciones y multas tanto de campos como de canchones de ingenios. ....
.... “Falta un cambio de mentalidad de la sociedad. Que la comunidad se involucre”, dice Meoni.
Acciones sin efectos
Más extrema, pero igualmente frustrada, es la salida judicial. A pesar de que hay una resolución del Ministerio Fiscal del 11/9/14 para que los fiscales investiguen los casos de incendio por quema de caña, casi ninguno ha tomado cartas en el asunto. A pesar de que el jefe de la División Criminalística de la Regional Sur, Ramón Martínez, describió como las causas que tornan peligrosas las rutas “la presencia de las rastras cañeras, la quema de cañaverales y el incremento notable del uso de las motocicletas” (13/9). El fiscal V, Washington Navarro Dávila, envió a juicio por incendio intencional (art 186) al obrero del surco Oscar Lizárraga, acusado en 2013 de iniciar el fuego en un campo de Alderetes, y al cañero Adrián Mamaní, de Bella Vista, ese mismo año, por quemar su campo y poner en riesgo las casas de sus vecinos. En esa investigación, Navarro Dávila hizo algo llamativo: ordenó poner una guardia policial las 24 horas en el ingenio Bella Vista para anotar nombre del conductor de transporte de caña, procedencia de la caña, anotar si era quemada y también a quién pertenecía. Descubrió que el mismo ingenio hizo entrar 41 camiones con caña quemada de sus propios campos.
.... Navarro Dávila también dice que hay una “falta total de conciencia ciudadana. Y todo se diluye en el laberinto burocrático”.
La zafra 2016 llega a su fin. Se estima que la mayoría de los 14 ingenios van a terminar en estos días y que sólo dos o tres llegarían con la molienda hasta diciembre. Ya habrá poca quema y las lluvias apagarán las llamas. Pero la industria sigue actuando: el tractorista Enrique Soria, de Yerba Buena (cerca de Monteros), el 27 de julio de 2013 encendió las cañas de su campo junto a la ruta 325 y no pudo controlar el viento, que le quemó su propio tractor. Como un perro que se muerde la cola, fue el causante de su propio daño.
http://www.lagaceta.com.ar/nota/706322/opinion/causantes-propio-dano.html
Accidentes y quemas de caña. Son dos circunstancias que caracterizan la zafra azucarera tucumana y que resbalan en la epidermis de los funcionarios, que intentan transmitir la ilusión de que la principal industria de la provincia va a mejorar con el aumento de corte de etanol anunciado al comienzo del año. Y al mismo tiempo se escapan por la tangente cuando hay que explicar, por un lado, por qué sucede lo que sucede con las quemas y los accidentes, y proponer, por otro, salidas a lo que parece un castigo sin fin en una industria centenaria hecha de pura precariedad.
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Marcas negras en la ruta
El otro costado de la zafra son las quemas de caña. En el área de Medio Ambiente remarcan que este año hubo menos que en los anteriores. El Instituto del Clima y el Agua del INTA señala que han ido en descenso: desde el peor año, 2013, con 1.325 quemas, en 2014 hubo 735, en 2015, 519 y, para este año se cree que no serán más que el pasado. A fines de agosto el INTA contabilizaba 430. Pero luego vinieron fines de semana aciagos: la ruta 38 nueva aún tiene las marcas negras junto al acceso a Alberdi y en el tramo entre Famaillá y Monteros. Hubo días en que todo el sur tucumano desde Alberdi a Famaillá era una nube blanca. La directora de Fiscalización Sanitaria, Susana Meoni, dice que hay más quema de rastrojo que de caña y que su oficina hace infracciones y multas tanto de campos como de canchones de ingenios. ....
.... “Falta un cambio de mentalidad de la sociedad. Que la comunidad se involucre”, dice Meoni.
Acciones sin efectos
Más extrema, pero igualmente frustrada, es la salida judicial. A pesar de que hay una resolución del Ministerio Fiscal del 11/9/14 para que los fiscales investiguen los casos de incendio por quema de caña, casi ninguno ha tomado cartas en el asunto. A pesar de que el jefe de la División Criminalística de la Regional Sur, Ramón Martínez, describió como las causas que tornan peligrosas las rutas “la presencia de las rastras cañeras, la quema de cañaverales y el incremento notable del uso de las motocicletas” (13/9). El fiscal V, Washington Navarro Dávila, envió a juicio por incendio intencional (art 186) al obrero del surco Oscar Lizárraga, acusado en 2013 de iniciar el fuego en un campo de Alderetes, y al cañero Adrián Mamaní, de Bella Vista, ese mismo año, por quemar su campo y poner en riesgo las casas de sus vecinos. En esa investigación, Navarro Dávila hizo algo llamativo: ordenó poner una guardia policial las 24 horas en el ingenio Bella Vista para anotar nombre del conductor de transporte de caña, procedencia de la caña, anotar si era quemada y también a quién pertenecía. Descubrió que el mismo ingenio hizo entrar 41 camiones con caña quemada de sus propios campos.
.... Navarro Dávila también dice que hay una “falta total de conciencia ciudadana. Y todo se diluye en el laberinto burocrático”.
La zafra 2016 llega a su fin. Se estima que la mayoría de los 14 ingenios van a terminar en estos días y que sólo dos o tres llegarían con la molienda hasta diciembre. Ya habrá poca quema y las lluvias apagarán las llamas. Pero la industria sigue actuando: el tractorista Enrique Soria, de Yerba Buena (cerca de Monteros), el 27 de julio de 2013 encendió las cañas de su campo junto a la ruta 325 y no pudo controlar el viento, que le quemó su propio tractor. Como un perro que se muerde la cola, fue el causante de su propio daño.
http://www.lagaceta.com.ar/nota/706322/opinion/causantes-propio-dano.html
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