A los barrios Barranquilla del Salí, Las Piedritas, Aeropuerto Sur y Nueva Esperanza el río los dejó al borde del abismo.
Publicado en LA GACETA, 26/02/2016
Nadie ha dormido la madrugada de ayer en los barrios de la costanera del río Salí. Con las crecidas de los ríos Acequiones, Choromoro y Vipos, al noroeste de la provincia, las compuertas del dique de El Cadillal tuvieron que abrirse para aliviar la presa y la fuerza del agua comenzó rápidamente a socavar las barrancas del río Salí, dejando en grave peligro a los asentamientos capitalinos ubicados en las márgenes de ese curso de agua.
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Según el relevamiento realizado por la Dirección de Familia y Desarrollo Comunitario de la Minicipalidad capitalina, son 92 casas las que conforman el precario barrio Barranquilla del Salí. De esas, 15 estarían más complicadas si la situación persistiera y seis estaban ayer en situación crítica.
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¿Y a largo plazo?
Hay dos posturas encontradas en los barrios de la costanera del Salí. Ayer, en el recorrido que realizó LA GACETA, la mayoría de los vecinos pedían que con urgencia los reubiquen en otro lado, porque el río ya ha dado muestras de que en cualquier momento puede producir una catástrofe. Las autoridades se lo repiten una y otra vez cada vez que ocurre algo: no es un lugar apto para vivir, porque los peligros son muchos y no está preparado ni geográfica ni infraestructuralmente para viviendas. Ellos conocen esta realidad, pero sostienen que no tienen otro lugar a dónde ir. Los funcionarios, a su vez, sostienen que no quieren dejar la zona, porque están arraigados y porque allí desarrollan sus actividades, principalmente en la clasificación de la basura.

“Los colchones y las chapas que nos traen cada vez que hay tormentas o inundaciones se van con la inundación siguiente. Este es nuestro lugar, pero nosotros necesitamos que nos trasladen a otro lado. Ya no podemos vivir así”, reclama Isolina Décima. Ella es cartonera, recoge basura y cría chanchos en el fondo de su casa, que tiene una peligrosa bajada cubierta de basura hacia el Salí.
La titular de la Dirección de familia comprende que la asistencia con Defensa Civil, las evacuaciones en el albergue municipal, las chapas y los colchones son únicamente una forma de asistencia inmediata, pero que no acarrea soluciones verdaderas. “La solución de fondo es trasladar a todas estas familias, como también a la de los barrios Las Piedritas, Aeropuerto Sur y Nueva Esperanza, entre otros. Es necesario reubicarlos porque viven en una zona que no es apta. Todo ese barranco que se está comiendo el río no es ni siquiera tierra firme, sino que es más basura que otra cosa. La necesidad está planteada y ya comenzamos a conversar de este tema con la Provincia. Es urgente trasladar estos barrios”, insistió la funcionaria.
http://www.lagaceta.com.ar/nota/672246/sociedad/sali-devoro-barranco-vecinos-corren-peligro.html
Publicado en LA GACETA, 26/02/2016
Nadie ha dormido la madrugada de ayer en los barrios de la costanera del río Salí. Con las crecidas de los ríos Acequiones, Choromoro y Vipos, al noroeste de la provincia, las compuertas del dique de El Cadillal tuvieron que abrirse para aliviar la presa y la fuerza del agua comenzó rápidamente a socavar las barrancas del río Salí, dejando en grave peligro a los asentamientos capitalinos ubicados en las márgenes de ese curso de agua.
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Según el relevamiento realizado por la Dirección de Familia y Desarrollo Comunitario de la Minicipalidad capitalina, son 92 casas las que conforman el precario barrio Barranquilla del Salí. De esas, 15 estarían más complicadas si la situación persistiera y seis estaban ayer en situación crítica.
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¿Y a largo plazo?
Hay dos posturas encontradas en los barrios de la costanera del Salí. Ayer, en el recorrido que realizó LA GACETA, la mayoría de los vecinos pedían que con urgencia los reubiquen en otro lado, porque el río ya ha dado muestras de que en cualquier momento puede producir una catástrofe. Las autoridades se lo repiten una y otra vez cada vez que ocurre algo: no es un lugar apto para vivir, porque los peligros son muchos y no está preparado ni geográfica ni infraestructuralmente para viviendas. Ellos conocen esta realidad, pero sostienen que no tienen otro lugar a dónde ir. Los funcionarios, a su vez, sostienen que no quieren dejar la zona, porque están arraigados y porque allí desarrollan sus actividades, principalmente en la clasificación de la basura.
“Los colchones y las chapas que nos traen cada vez que hay tormentas o inundaciones se van con la inundación siguiente. Este es nuestro lugar, pero nosotros necesitamos que nos trasladen a otro lado. Ya no podemos vivir así”, reclama Isolina Décima. Ella es cartonera, recoge basura y cría chanchos en el fondo de su casa, que tiene una peligrosa bajada cubierta de basura hacia el Salí.
La titular de la Dirección de familia comprende que la asistencia con Defensa Civil, las evacuaciones en el albergue municipal, las chapas y los colchones son únicamente una forma de asistencia inmediata, pero que no acarrea soluciones verdaderas. “La solución de fondo es trasladar a todas estas familias, como también a la de los barrios Las Piedritas, Aeropuerto Sur y Nueva Esperanza, entre otros. Es necesario reubicarlos porque viven en una zona que no es apta. Todo ese barranco que se está comiendo el río no es ni siquiera tierra firme, sino que es más basura que otra cosa. La necesidad está planteada y ya comenzamos a conversar de este tema con la Provincia. Es urgente trasladar estos barrios”, insistió la funcionaria.
http://www.lagaceta.com.ar/nota/672246/sociedad/sali-devoro-barranco-vecinos-corren-peligro.html
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