Por Roberto Delgado, publicado en LA GACETA, 17/10/2015
Desde la punta más alta de la calle Colón en Yerba Buena puede verse el panorama del futuro: enormes y atractivos barrios cerrados recostados sobre el pedemonte, aparecidos con la fiebre constructora que se viralizó en última década. Yerba Buena es el caso paradigmático y su último intendente, Daniel Toledo, es el principal responsable de este cambio en la “Ciudad Jardín”, ya que gobernó en los últimos ocho años. Concluida su tarea, y cuestionado en marzo pasado por la forma en que administró la urbanización y por los estragos causados por los desbordes del río Muerto y el Canal Sur, dio una sentencia curiosísima a LA GACETA: “creo que se ha llegado al límite; no deberían continuar las edificaciones”, dijo, en referencia a la urbanización en el pedemonte.
......
La gran tormenta del 7 de marzo desató la alarma. El río Muerto se desbocó, destruyendo todo a su paso. El Canal Sur también. Expertos como José Domián y Franklin Adler advirtieron sobre la urbanización descontrolada y le apuntaron a Toledo. El primero dijo que se ha destruido el cerro desde Villa Carmela hasta San Pablo y Adler advirtió que en un futuro próximo colapsará el Canal Sur y se desbordará el canal que se está construyendo en el boulevard 9 de Julio, porque, dice, ha sido construido con criterios errados. Sigue el trazado urbano y no la pendiente lógica que va de noroeste a sudeste. Toledo intentó culpar a la UNT, a las Direcciones de Minería y del Agua y al Ministerio de Desarrollo Productivo por los estragos. “He escuchado que todos apuntan al ‘tontito’ de Toledo. Yo estoy haciendo ese canal porque hay un plan director que me dice que lo haga. Que ellos dejen de criticar y vayan a controlar la extracción de áridos”, dijo. Pero fue duramente amonestado también por expertos de la UNT, que lo culparon por usar el río Muerto como cantera de áridos de la Municipalidad.
Ahora todo es silencio. El intendente se va, reivindicando su obra del canal 9 de Julio (que costó $ 170 millones, con crédito del BID), y también se enorgullece, junto a Sisto Terán Nougués, del anunciado canal San Luis, que costará $ 500 millones. Bajará desde la rotonda de la avenida Solano Vera hasta la San Luis en la Plaza Vieja. Nadie ha dicho si con eso se evitarán estragos como los de marzo pasado. Adler opina que aliviaría la presión del agua que desciende desde el norte de avenida Aconquija, pero que “aún harían falta dos colectores más de oeste a este en la zona al norte de la calle Salas y Valdés”.
Por otra parte, el obispo José María Rossi ha dicho hace dos semanas que se debe investigar y castigar a los responsables de las inundaciones y del desmonte en el pedemonte, además de que hace falta que se hagan las obras de reparación. Hablaba de toda la provincia, pero sobre todo del sur. El decano de Ciencias Exactas, Sergio Pagani, dice que el viejo “Plan director para la sistematización de las quebradas del flanco oriental de la Sierra de San Javier y actualización del sistema de desagües” ya advertía en 2002 que había que buscar alternativas a los canales, ya que los desagües estaban obsoletos. Habla de soluciones como las lagunas de laminación. Con la Secretaría de Obras Públicas provincial se está estudiando la actualización de este plan, que convendría que luego se haga ley, explica Pagani. El problema es que la utilización de los códigos y los planes depende de cada circunscripción. En Yerba Buena, el responsable era Toledo y la tormenta puso en duda su desempeño, aunque nadie lo va a llevar a juicio por esto. En El Manantial y San Pablo son los delegados comunales. En el costado este de la avenida Solano Vera, frente a un country con canchas de golf, se anuncia una futura ciudad en un gigantesco predio de citrus recostado sobre la ruta 339 hasta la 338. El plan director de que habla Pagani incluye esta zona, pero no abarca todo el pedemonte de la provincia, que es el sector que va a ser colonizado en los próximos 30 años, por clima y paisaje.
En dos semanas más se producirá el recambio de autoridades y es posible que se cumpla el temor del climatólogo Juan Minetti, que advirtió que a fines de octubre comenzará una temporada de tormentas fuertes, como la de marzo. El futuro intendente de Yerba Buena, Mariano Campero, y el de Tafí Viejo, Javier Noguera, han prometido encarar juntos el problema. Pero es difícil que haya más coincidencias que la de cada coyuntura. Pagani sugiere que los expertos de la provincia deberían discutir para hacer un proyecto con acuerdos desde el punto de vista técnico. Adler en su momento opinó que tendrían que haberse suspendido las obras del canal 9 de Julio. “Se debe efectuar un replanteo estratégico y total, porque está visto que la expansión urbana continuará”, explicó entonces. Pero desde marzo hasta ahora han pasado seis meses de sequía y poca preocupación. Cuando llegue la tormenta se verá. Los responsables ya no estarán.
http://www.lagaceta.com.ar/nota/657647/columnas/esperando-tormenta.html
Desde la punta más alta de la calle Colón en Yerba Buena puede verse el panorama del futuro: enormes y atractivos barrios cerrados recostados sobre el pedemonte, aparecidos con la fiebre constructora que se viralizó en última década. Yerba Buena es el caso paradigmático y su último intendente, Daniel Toledo, es el principal responsable de este cambio en la “Ciudad Jardín”, ya que gobernó en los últimos ocho años. Concluida su tarea, y cuestionado en marzo pasado por la forma en que administró la urbanización y por los estragos causados por los desbordes del río Muerto y el Canal Sur, dio una sentencia curiosísima a LA GACETA: “creo que se ha llegado al límite; no deberían continuar las edificaciones”, dijo, en referencia a la urbanización en el pedemonte.
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La gran tormenta del 7 de marzo desató la alarma. El río Muerto se desbocó, destruyendo todo a su paso. El Canal Sur también. Expertos como José Domián y Franklin Adler advirtieron sobre la urbanización descontrolada y le apuntaron a Toledo. El primero dijo que se ha destruido el cerro desde Villa Carmela hasta San Pablo y Adler advirtió que en un futuro próximo colapsará el Canal Sur y se desbordará el canal que se está construyendo en el boulevard 9 de Julio, porque, dice, ha sido construido con criterios errados. Sigue el trazado urbano y no la pendiente lógica que va de noroeste a sudeste. Toledo intentó culpar a la UNT, a las Direcciones de Minería y del Agua y al Ministerio de Desarrollo Productivo por los estragos. “He escuchado que todos apuntan al ‘tontito’ de Toledo. Yo estoy haciendo ese canal porque hay un plan director que me dice que lo haga. Que ellos dejen de criticar y vayan a controlar la extracción de áridos”, dijo. Pero fue duramente amonestado también por expertos de la UNT, que lo culparon por usar el río Muerto como cantera de áridos de la Municipalidad.
Ahora todo es silencio. El intendente se va, reivindicando su obra del canal 9 de Julio (que costó $ 170 millones, con crédito del BID), y también se enorgullece, junto a Sisto Terán Nougués, del anunciado canal San Luis, que costará $ 500 millones. Bajará desde la rotonda de la avenida Solano Vera hasta la San Luis en la Plaza Vieja. Nadie ha dicho si con eso se evitarán estragos como los de marzo pasado. Adler opina que aliviaría la presión del agua que desciende desde el norte de avenida Aconquija, pero que “aún harían falta dos colectores más de oeste a este en la zona al norte de la calle Salas y Valdés”.
Por otra parte, el obispo José María Rossi ha dicho hace dos semanas que se debe investigar y castigar a los responsables de las inundaciones y del desmonte en el pedemonte, además de que hace falta que se hagan las obras de reparación. Hablaba de toda la provincia, pero sobre todo del sur. El decano de Ciencias Exactas, Sergio Pagani, dice que el viejo “Plan director para la sistematización de las quebradas del flanco oriental de la Sierra de San Javier y actualización del sistema de desagües” ya advertía en 2002 que había que buscar alternativas a los canales, ya que los desagües estaban obsoletos. Habla de soluciones como las lagunas de laminación. Con la Secretaría de Obras Públicas provincial se está estudiando la actualización de este plan, que convendría que luego se haga ley, explica Pagani. El problema es que la utilización de los códigos y los planes depende de cada circunscripción. En Yerba Buena, el responsable era Toledo y la tormenta puso en duda su desempeño, aunque nadie lo va a llevar a juicio por esto. En El Manantial y San Pablo son los delegados comunales. En el costado este de la avenida Solano Vera, frente a un country con canchas de golf, se anuncia una futura ciudad en un gigantesco predio de citrus recostado sobre la ruta 339 hasta la 338. El plan director de que habla Pagani incluye esta zona, pero no abarca todo el pedemonte de la provincia, que es el sector que va a ser colonizado en los próximos 30 años, por clima y paisaje.
En dos semanas más se producirá el recambio de autoridades y es posible que se cumpla el temor del climatólogo Juan Minetti, que advirtió que a fines de octubre comenzará una temporada de tormentas fuertes, como la de marzo. El futuro intendente de Yerba Buena, Mariano Campero, y el de Tafí Viejo, Javier Noguera, han prometido encarar juntos el problema. Pero es difícil que haya más coincidencias que la de cada coyuntura. Pagani sugiere que los expertos de la provincia deberían discutir para hacer un proyecto con acuerdos desde el punto de vista técnico. Adler en su momento opinó que tendrían que haberse suspendido las obras del canal 9 de Julio. “Se debe efectuar un replanteo estratégico y total, porque está visto que la expansión urbana continuará”, explicó entonces. Pero desde marzo hasta ahora han pasado seis meses de sequía y poca preocupación. Cuando llegue la tormenta se verá. Los responsables ya no estarán.
http://www.lagaceta.com.ar/nota/657647/columnas/esperando-tormenta.html
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